Los procesos de Moscú, ¿supusieron algún cambio en la conciencia del mundo obrero?

De 1930 a 1934, la URSS vivió cuatro años terribles. Pero logró sobrevivir y salió de la pesadilla. Los campesinos tienen menos presión. Se pone fin al racionamiento y se consolidan los progresos de la industria pesada. La ambición comunista de transformar el mundo parece encontrar su justificación en este cambio de ciclo. A partir de 1935, el plan quinquenal ya no tiene como objetivo fundamental la construcción de altos hornos, fundiciones y presas, sino que prevé también la producción de bienes de consumo. La grandiosa construcción del metro de Moscú, con sus mármoles y esculturas, parece ser el símbolo de este cambio.

A estos índices de empuje material se unen ciertas muestras de distensión. Algunas iglesias vuelven a abrir sus puertas. Son abolidas algunas medidas contra personas de origen burgués o noble. Los campesinos ricos, los kulkas deportados durante la época de la colectivización, son amnistiados después de años de trabajo “correctivo”. Este optimismo también se refleja con el anuncio de una nueva Constitución que terminará con las medidas de discriminación en materia electoral, al instaurar el sufragio universal, indiscriminado, directo y secreto.

Sin embargo, pronto se impondrá una imagen muy diferente: el 14 de agosto, un comunicado oficial anuncia el comienzo de lo que será la era de los “procesos de Moscú”. En agosto de 1936, en enero de 1937, en marzo de 1938, van a tener lugar en público idénticas escenas ante el colegio militar de la Corte Suprema de la URSS; acusados que habían sido compañeros y colaboradores de Lenin, dirigentes revolucionarios mundialmente conocidos, se acusan de los peores crímenes, se proclaman asesinos, saboteadores, traidores y espías; todos afirman su odio hacia Trotsky y todos cantan alabanzas de Stalin, el jefe que “guía al país con mano firme”.

De un proceso a otro, la gente parece acostumbrarse a lo inverosímil e incluso a lo sórdido, renuncia a hacerse preguntas y a veces a comprender. Los procesos no provocan ninguna crisis de conciencia en el movimiento obrero. Será necesaria la crisis del mundo estalinista de la postguerra, el conflicto con Yugoslavia, los grandes procesos de Budapest, Sofia y Praga, para sacudir de nuevo las conciencias, plantear interrogantes y desenterrar el cadáver de los procesos de Moscú.

Osip Mandelsthan

Tengo entre manos el libro de Poesías de Osip Mandelstham. Miro una fotografía del joven Osip y veo a un poeta de origen judío que estuvo proscrito en la larga lista de personas peligrosas para la sociedad rusa. Veamos algunos de sus poemas.

“¡Oh cielo, cielo, me serás soñado!

No es posible que quedases sin vista

Y ardiese el día como un folio en blanco:

¡Algo de humo, algo de cenizas!”  (1911)

“Cauteloso y sordo sonar

La fruta de un árbol caída

Entre la tierna melodía

Del bosque en su abrupto callar” (1908)

“Ayúdame, Señor, a pervivir esta noche.

Que yo por mi vida, que es tu esclava, miedo tango.

Vivir en San Petersburgo es en una tumba dormir” (1931)

En 1923 recibió la “primera invitación oficial” para dejar de publicar poemas, y en 1937 el periódico Comuna publica un artículo en el que Mandelshtam figura entre los “trotskistas” y otros enemigos de clase que intentaron infiltrarse en la Unión de escritores. “Me encuentro en la situación de un perro…Soy una sombra. No existo. Solo tengo derecho a morir. A mí y a mi esposa nos instigan a que nos suicidemos..(carta de Mandelshtam a Chukovsky).

En mayo de 1938 arrestan a Osip y en agosto lo condenan a cinco años de trabajo reeducativo en los campos del Gulag por actividad contrarrevolucionaria. A finales de octubre cuando ya estaba en Vladivostok escribe lo siguiente: “Estoy muy débil de salud, totalmente extenuado, he adelgazado y casi no se me puede conocer, pero creo que no tiene sentido enviarme productos y ropa. Intentad, no obstante, hacerlo. Me hielo sin ropa”. Finalizamos con algunos poemas sueltos:

“El poder es tan repugnante como las manos de un barbero”

“…todo el mundo quiere ver a todo el mundo: nacidos, portadores de ruina, aún no muertos”.

“El sentido es vano, las palabras nada más que ruido”.

Mayakovski y las izquierdas en el arte ruso

A partir de 1917 el futurismo ruso se transforma poco a poco para ponerse al servicio de la
Revolución Rusa. En 1923 Mayakovski se pone al frente de la revista Lef (revista del Frente de Izquierdas del Arte). Desarrollan un manifiesto en el que afirman que “el futurismo se ha convertido en el Frente de Izquierdas del Arte”. la palabra futurismo es sustituida por constructivismo. En Mayakovski siempre estará presente la propanda, la voluntad didáctica, incluso en sus obras más autobiográficas como De este (1923):
“Si no se le pega,
la yegua de la vida cotidiana no se moverá ni una pulgada.
Simplemente en lugar de los espíritus y las hadas protectores,
ahora el ángel de la guarda es el inquilino vestido de militar”.
Lef se convierte en la revista más importante de los años veinte. Además de Mayakovski colaborarán escritores de primera fila como Isaac Babel, Asseiev, Brik, Popova, y un largo etcétera. Además, en 1922 se crea la MAF (Asociación de los Futuristas de Moscú) que trabajará durante un tiempo de la mano con Lef. Su lider fue Krucheni, y entre los simpatizantes se encontraba el pintor Ivan Kliun. A finales de los años veinte muchos de ellos son apartados, ya que no logran adaptarse a las exigencias de Stalin.

Lectura de “El caso Tuláyev”

Ayer por la noche terminé de leer un gran libro. Este es “El caso Tuláyev” de Victor Serge, publicado en Alfaguara. He de confesar que no conocía a Victor Serge hasta que compré el libro. Nació en Bruselas en 1890, hijo de exiliados políticos rusos y murió en México en 1947. Fue un luchador incansable por la libertad. Primero se trasladó a Rusia para apoyar la revolución bolchevique. Allí, tras criticar el excesivo poder de Stalin, fue encarcelado y posteriormente deportado a Siberia. Consiguió salir y se trasladó a Francia, y tras la ocupación alemana se trasladó definitivamente a México. El libro nos narra diferentes situaciones en la URSS postleniniana. En estas historias comprobamos hasta donde llegó el paroxismo estaliniano. ¿Es el estalinismo una continuación de la revolución de octubre? Hay muchos historiadores que consideran que no hay ninguna ruptura entre la revolución de 1917 y la época de Stalin. Consideran que hay una continuidad programática en los dos hechos fundamentales del primer período: el comunismo de guerra(nacionalización extrema) y la NEP(políticas agrarias e industriales más moderadas). ¿Cuál es el argumento? Dichos historiadores dicen que el comunismo de guerra fue principalmente un producto de las ideas programáticas ideológicas originales del partido. Estos proyectos fallaron en 1921 debido a la oposición de la población y el partido se vio forzado a retirarse al terreno de la nueva política económica de concesiones a la empresa privada en el campo y las ciudades. Todo ello se presenta de la siguiente forma: el comunismo de guerra fue un intento prematuro de realizar los objetivos ideológicos del partido, pero resultó prematuro. En cambio, la NEP fue una maniobra táctica a seguir hasta que el inevitable cambio hiciera posible la victoria. Esta tesis se puede rebatir. primero, los bolcheviques no tenían una política económica definida cuando llegaron al poder en 1917. Existían unos objetivos generales, pero todo ello era pensado de forma muy imprecisa. En segundo lugar, el programa inicial del gobierno bolchevique, no fue un comunismo de guerra, sino lo que Lenin llamó en mayo de 1918 “el capitalismo de estado”, que era una mezcla de medidas socialistas y concesiones a la estructura capitalista existente. Si aquel programa se parecía a algo posterior, esta era la NEP.

Todas estas objeciones no significan que el comunismo de guerra no tuviera un componente ideológico. Mientras la guerra civil se iba profundizando en un conflicto social, las medidas oficiales se extremaban cada vez más, y la defensa de la revolución era inevitable. Estos proyectos improvisados se hicieron ideológicos.

Fijaros que esta es una primera interpretación a la posible o no continuidad entre Lenin y Stalin. Hay otras interpretaciones que ya comentaremos otro día. Sin embargo, me gustaría decir que en   “El caso Lulayév” podemos observar estas tensiones existentes en el interior de la propia revolución, y las consecuencias que tuvieron.