Crítica de Nietzsche a la tradición occidental

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy centramos nuestra mirada en Nietzsche. El objeto de su crítica nos lo desvela el propio Nietzsche en el prólogo a su libro Más allá del bien y del mal, es decir, la filosofía dogmática, entendida por tal el platonismo. Platón, a juicio de Nietzsche, vino a instaurar el error dogmático más duradero y peligroso: El “espíritu puro” y el “bien en sí”. Esto ha significado la negación total de lo que Nietzsche creyó que era la “verdad” del Ser. El platonismo significa poner cabeza abajo el perspectivismo, que es la condición fundamental de toda vida. Por tanto, al pie de la crítica se clarifica, frente al platonismo, la propia ontología de Nietzsche junto con el “error” ontológico que alimenta esa filosofía “dogmática”.

En sucesivos días, y siguiendo a Nietzsche, veremos tres directrices dentro de esta crítica: la crítica a la moral, la crítica a la metafísica tradicional, en su aspecto ontológico y epistemológico, y la crítica a las ciencias positivas.

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Ockham y la negación de la ideas divinas

Después de una semana sin poder comunicarme, hoy me gustaría hablar de una figura muy singular como fue Ockham. Ockham afirmaba que no había otra cosa que individuos, realidades individuales, y que preguntar por el principio de individuación era formular una pseudopregunta. Aunque a primera vista no resulte evidente, esta tesis ockhamista guarda una relación esencial con la tesis de la Omnipotencia y Libertad divinas. El problema del principio de individuación tiene su origen en la afirmación de la prioridad de la esencia sobre el individuo. Esta prioridad fue afirmada por Platón a través de su teoría de las Ideas. El pensamiento cristiano adoptó esta teoría, siguiendo la orientación neoplatónica: las Ideas platónicas vinieron así a convertirse, para el Agustiniano, en los arquetipos o ejemplares existentes en la mente divina. Tomás de Aquino matizó esta tesis ejemplista (afirmando que las ideas ejemplares son en realidad la esencia misma de Dios en tanto que participable), pero no la abandonó. El ejemplarismo no puede ser abandonado por nadie que admita que Dios es el Creador y que la creación es conforme a un cierto plan racional. Este es el punto en el cual tenemos que situar la teoría ockhamista. Ockham pretende salvaguardar la omnipotencia divina: admitir ideas ejemplares implica, a su juicio, limitar la omnipotencia y la libertad creadora de Dios; Ockham, por tanto, niega la existencia de ideas ejemplares que dirijan (que coarten) la libertad creadora de Dios. Negada la existencia de Ideas ejemplares, desaparece la primacía de las esencias respecto de los individuos en que aquellas podían realizarse. Negaba, en fin, la supremacía de las esencias sobre los individuos, desaparece la prioridad del universal y, con ella, el problema del principio de individuación.

Hume versus Platón

Para Hume, el conocimiento es percepción, la que define como “todo aquello que puede estar presente en la mente humana, ya sea a través de nuestros sentidos, o que estemos movidos por la pasión, o que ejercitemos nuestros pensamientos y reflexión”.

Hume pretende señalar los límites dentro de los que se tiene que mover la razón si no quiere caer en errores: no es posible la verdad absoluta, pretenderlo es caer en la superstición y la imposibilidad científica.

Los elementos del conocimiento son las percepciones de la mente que se dividen en dos clases: impresiones e ideas. Las impresiones son las percepciones que se presentan en la mente con mayor fuerza y vivacidad, es el conocimiento por medio de los sentidos. Tienen su origen en la experiencia externa e interna. Las ideas se nos aparecen como imágenes débiles del pensar y razonar, son como representaciones o copias de las impresiones en el pensamiento; son más débiles, menos vivas porque surgen por debilitación de las impresiones.

Las impresiones pueden ser de sensación si surgen en el alma, en la mente; y de reflexión si derivan de nuestras ideas o de una impresión original. Las características de las impresiones son:

  • No admiten ambigüedad, son simples, claras y distintas; complejas son las que se pueden separar, las que admiten distinción.
  • Son originarias porque anteceden a las ideas (que son siempre copias o derivación de las impresiones). Las impresiones de sensación son los elementos primarios del proceso genético del conocimiento.
  • Son vivaces, como sentimos las impresiones.
  • Inmediatez, existen impresiones que se aparecen de forma inmediata que pueden parecer innatas (como el amor a la virtud), son como “inclinaciones naturales”

Respecto al origen de la impresiones de sensación Hume declara que surgen de causas desconocidas, de las cuales cita tres probables: los objetos mismos, el poder de la mente y el autor de la naturaleza. La relación que existe entre impresiones e ideas es la siguiente:

  • Semejanza: existe una gran semejanza entre impresiones e ideas simples (toda percepción de la mente aparece a la vez como impresión y como idea)
  • Correspondencia: a toda idea simple le corresponde una impresión simple.
  • Representación: las ideas no son copia exacta de las impresiones, son una mera representación, una imagen.
  • Origen: la impresión es anterior a la idea, es origen, es causa de la idea. Este criterio sobre el origen sentará las bases para todo el Empirismo posterior que será más radical que el de Locke, ya que se introduce un criterio tajante para decidir la verdad de las ideas: si podemos señalar la impresión correspondiente a una idea, será verdadera; si no, será falsa. Por tanto, el criterio y el límite del conocimiento serán las impresiones.

Nicolás de Cusa

Nicolás Chripffs nació en Cusa en 1401. Estudió en Heidelberg, donde entró en contacto con el ockhamismo, y posteriormente en Padua, donde tuvo ocasión de profundizar en los filósofos griegos. ordenado sacerdote en 1430, tomó parte activa en las disputas internas de la Iglesia entre los partidarios de la supremacía del concilio y los partidarios de la supremacía papal. En un principio apoyó a aquellos para, posteriormente, conceder a éstos su apoyo, tal vez pensando que la estructura piramidal de la Iglesia realizaba mejor la concepción platónica de lo uno y lo múltiple. Intervino también en la embajada a la corte imperial griega, con la misión de lograr la unión de ambas iglesias. Fue nombrado cardenal en 1448. Murió en 1464. La más importante de sus obras es el tratado De docta ignorantia (1440)

Fuentes del platonismo medieval

La filosofía de inspiración platónica se extendió en la Edad media fundamentalmente gracias a la influencia y autoridad de San Agustín. Existieron, sin embargo, otras fuentes de penetración platónica independientes de San Agustín. La más importante de todas ellas fue la obra de un filósofo de identidad desconocida, el Pseudo Dionisio.
Las obras de este platónico cristiano gozaron de una gran autoridad durante la Edad Media, ya que se pensaba que su autor era Dionisio, el discípulo de San Pablo. Tanto los teólogos orientales como los accidentales apelaron a su autoridad en apoyo de determinadas doctrinas teológicas. Sin embargo, el autor de estas obras no es el discípulo de San Pablo sino un filósofo que las compuso a finales del siglo IV. En ellas se percibe la influencia del neoplatónico Proclo (siglo IV) y, por tanto, de la escuela neoplatónica de Atenas.
La contribución más importante de la obra del Pseudo Dionisio es la teoría denominada teología negativa. Dios está más allá del ser y de la realidad (en esto sigue la doctrina neoplatónica de la trascendencia del Uno que, según Plotino, “está más allá de la realidad”) y, por tanto, no nos es posible conocer positivamente lo que es, sino sólo negativamente lo que no es.

Aristóteles

Discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno, nació en Estagira (Tracia) el año 384 a.C. A los dieciocho años se fue a Atenas donde ingresó en la Academia platónica y en ella permaneció durante veinte años, hasta la muerte de Platón. A causa de ésta, Aristóteles abandonó Atenas, donde inicia un período de maduración intelectual y de alejamiento progresivo de la filosofía platónica. El año 355 a.C. vuelve a Atenas y funda allí su propia escuela, el Liceo. Este segundo período de estancia en Atenas, dedicado a la enseñanza e investigación, terminaría a la muerte del que fuera su discípulo, Alejandro Magno. Un año después de abandonar Atenas, moría en la isla de Eubea a los sesenta y dos años de edad (322 a.C.).
Se conservan algunos fragmentos de sus escritos de juventud (diálogos de contenido y estilo platónicos) así como un número considerable de tratados completos cuyo conjunto se denomina Corpus aristotelicum. Los tratados más importantes están dedicados a cuestiones de lógica, de filosofía de la naturaleza y biología, de ética (Ética a Nicómaco) y de política. De máximo interés es su trabajo sobre Metafísica.

Virtud

En el mundo griego el “intelectualismo moral” identifica la virtud con el saber. Esto les lleva a afirmar que quien obra mal realiza una falsa estimación del bien. La consecuencia del intelectualismo moral es que no hay lugar para el pecado ni la culpa. Para Platón la virtud tiene diversas acepciones: virtud como sabiduría; ésta es una teoría heredada por Sócrates, es el intelectualismo moral pero algo modificado porque saber es acercarse a la idea del Bien superando así el relativismo de los sofistas. El que llegue a poseerla ha llegado al conocimiento del Bien, la Belleza y la Justicia, ha llegado a la plenitud. Pero también entienden virtud como purificación: el hombre virtuoso es el que purifica su alma de todas las pasiones y se desprende del cuerpo para tener acceso al Mundo de las Ideas. Y también entienden virtud como armonía: es el equilibrio perfecto. Es la síntesis de las virtudes propias de cada parte del alma (prudencia, fortaleza y templanza). El hombre virtuoso es el que es capaz de equilibrar la parte racional con lo irascible y concupiscible de su organismo, cuando cada parte del alma desempeña la función que le es propia.

El Banquete de Platón

En el Banquete de Platón el tema inicial es el de la moral sexual, el cual nos lleva a la naturaleza del amor, y termina con el tema de la naturaleza humana. Como muy bien sabemos, en la Grecia clásica, la reflexión moral sobre la sexualidad no pretendió elaborar normas que afectaran a toda la población.
Uno de los temas centrales del Banquete es la relación homosexual masculina. La Gracia clásica tenía unas costumbres sexuales diferentes a las nuestras. Allí la homosexualidad masculina era una práctica habitual, especialmente de determinadas clases sociales, lo cual no era incompatible con el matrimonio o las relaciones heterosexuales. Surgió en torno a este tema una cierta reflexión moral, especialmente en el caso de las relaciones entre adultos y jóvenes. El punto central de esta reflexión, no era como podríamos pensar, si esa relación era o no contra natura, sino como era posible que un adolescente, que en cuestión de años se convertiría en un hombre libre, era en dicha relación un objeto pasivo. Por lo tanto, uno de los temas centrales de los primeros discursos del Banquete será el del consentimiento y el de cómo llevar esa relación correctamente. El resto de invitados, para intentar responder a dicha cuestión, se plantean sobre la naturaleza del eros, es decir, del amor.
Esto les llevará al resto de invitados a preguntarse sobre el mismo eros; ¿de dónde surge? ¿amar es desear?¿desean los animales?, ¿el objeto de amor es deseado porque es bello, o aparece bello porque es deseado?.
Además surge otra pregunta sobre la naturaleza del eros: éste no es conocido, sino que es experimentado, sentido; el eros no es conocimiento, es un sentimiento. Por lo tanto, el problema no es sentirlo o no sentirlo sino en descubri su objeto.
por último, ¿por qué deseamos? Platón nos desvela que lo hacemos para buscar la inmortalidad. Pero esta inmortalidad no es buscar un “más allá”, sino que esto nos ayuda a explicar el devenir del mundo. Además, esta ansia de inmortalidad se desencadena ante la belleza: belleza de un cuerpo, de los cuerpos, de las almas, de las leyes, de los saberes,…..
Por último, podemos afirmar que el Banquete nos habla sobre todo de la temporalidad ante la infinitud, del devenir ante el ser, de la filosofía ante el saber, de los hombres ante los dioses.