la crisis del Imperio chino

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy vamos a comentar la crisis del Imperio chino a principios del siglo XIX. Como toda crisis esta también fue una muestra de la debilidad que empezaba a mostrar China desde el punto de vista administrativo, económico y militar. De las más de mil quinientas circunscripciones administrativas que gozaba China, la mayoría de las veces no había más que un sólo funcionario. De esta forma, todos los asuntos administrativos caían inevitablemente en manos de un personal subalterno carente de cualquier titulación, pagado por el jefe del lugar  y que imponían a los sometidos todo tipo de exacciones. En el otro lado del aparato administrativo, en la cúspide de la jerarquía, el emperador y sus auxiliares inmediatos del Gran Consejo interferían a menudo con decisiones tomadas en secreto y arbitrariamente en la marcha de los asuntos político-administrativos, con lo cual destruían la coordinación de la maquinaria gubernamental.

La administración de la hacienda del estado estaba muy atrasada. No sólo carecía de presupuesto, sino que tampoco existía una caja central que agrupara los fondos públicos. Cada servicio administrativo tenía su propia tesorería. Por otro lado, las provincias ocultaban en lo posible el importe exacto de sus ingresos reales, que podían ser tres o cuatro veces más elevados de lo que declaraban. El embrollo de las cuentas públicas era tan impenetrable a las verificaciones, que no se podía poner verdaderamente freno a las malversaciones de todo tipo.

Ante esta situación, el estado imperial recurrió a soluciones desastrosas. Redujo sus gastos, por ejemplo, no pagando a sus funcionarios, lo que convirtió la corrupción en una necesidad. Intentó obtener nuevos ingresos extendiendo la venta de cargos públicos. Teniendo en cuenta que los compradores de un cargo público, una vez tenido éste buscaban reembolsar los gastos que habían realizado y, dado que como funcionarios estaban muy mal pagados, la corrupción aumentaba. De esta forma, se puede explicar que durante el reinado del emperador Renzong (1796-1820), los intendentes encargados del control hidráulico del río Amarillo que habían comprado su cargo, dejaran deliberadamente que se produjeran inundaciones.

Finalmente, el ejército había perdido toda eficacia. A partir de 1850, las autoridades locales empezaron a crear milicias de voluntarios que suplieran a los debilitados ejércitos nacionales. A finales de siglo, a partir de estas milicias China trataría de dotarse de un ejército nuevo y moderno; no obstante este nuevo ejército mantendría el perfil de una pluralidad de cuerpos en los que el sentimiento de fidelidad personal a sus jefes era mucho más fuerte que el de estar al servicio del país. Estos cuerpos se disolverían en la anarquía en el siglo siguiente, en la época de las disensiones de los “señores de la guerra”.

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Mencio

Mencio fue uno de los grandes filósofos chinos junto a Confucio y Lao-Tse. Tiene una vida muy parecida a la de Confucio y provenía de la misma provincia. Además, vivió una época política confusa. Siendo profesor, viajó a lo largo de toda China enseñando su forma de pensar, hasta que al fin se retiró desilusionado, para terminar sus días dedicado a la meditación.

Mencio creía en los héroes legendarios de los antepasados, pero no quiso aceptar todo lo que contaba la Historia. Era un férreo partidario de la bondad intrínseca del hombre, que le permitía distinguir lo bueno y lo malo. Como el hombre es bueno por naturaleza, no hay diferencia entre ellos. Todos somos iguales. Aunque todos seamos buenos por igual, no somos iguales de inteligentes ni igualmente dotados, lo que resulta decisivo en la vida social.

Además del amor, Mencio ponía justicia en todas las cosas.

Como en los tiempos de Mencio el gobierno dejaba bastante que desear, criticó duramente a los gobernantes feudales. Esto le llevó a la idea del derecho a la revolución cuando el país estuviera mal gobernado. Creía que el pueblo debía ocupar siempre el primer plano y el emperador sería su servidor. Además, si este último no tenía condiciones para gobernar debería ser destronado para siempre.

Latinoamérica se vuelve hacia China

China, como sabemos, está en todas partes (comprando deuda europea, comprando deuda americana, etc). En los últimos años está en Latinoamérica. Es la primera vez en la historia de Latinoamérica que los países de esta área no dependen de los países desarrollados para explotar sus recursos. El impacto económico de China en Latinoamérica es comercial y financiero. Para Latinoamérica esta es una gran noticia. ¿Porqué? Porque las dos zonas con complementarias. Latinoamérica dispone de los recursos naturales y agrícolas de los que carece Pekín. Fijaros, como esta crisis sistémica que está azotando Europa y Estados Unidos, ha pasado de puntillas en Latinoamérica. Prácticamente no le afecta. Ahora Latinoamérica dispone de tres puntos de apoyo en el mundo. Hasta los años 80 del siglo XX el principal sostén fue Estados Unidos, en los 90 surgió Europa (y más concretamente España). Ahora parece que el tercer punto se estructura en Asia.
Ahora bien, fijaros que el 65% de las ventas a territorio chino son productos agrícolas o materias primas. Las manufacturas, maquinarias y productos de transporte representan un 30%. Ahora bien, este comercio tiene un “problema”. China sólo importa materias primas y productos agrícolas, lo que no favorece la diversificación de las exportaciones latinoamericanas. A pesar de ello, la gran cuestión es utilizar esta oportunidad para sanear las economías latinoamericanas y diseñar políticas económicas contracíclicas. Además, Latinoamérica debe evitar en convertirse en una región especializada de bajo valor añadido y quedar encerrada en la especialización de las materias primas. Las previsiones no son
muy optimistas ya que además, se observa el peligro de los operadores chinos, que están organizados en cárteles de importación, para fijar los precios en sectores como la soja o el hierro.