El Greco

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CHAGALL:”A Rusia, a los asnos, a los otros”

Este es un título extraño, debido básicamente a la imaginación de Blaise Cendrars, poeta amigo de Chagall. Este cuadro, forma parte de aquellos años en los que el pintor consiguió dominar todos los aspectos de su visión. Es básicamente la narración de un sueño. Nada en el cuadro corresponde a la realidad del mundo que nos rodea. Los planos están compuestos arbitrariamente; no hay perspectiva ni profundidad; no sabemos si es de día o de noche, ya que esto no tiene importancia.
Sobre el fondo oscuro aparecen figuras geométricas, luces astrales, animales. La vaca se ha vuelto roja y crea con su color fuera de toda regla el clima de la fábula. Bajo la vaca maman un niño y un ternero, ambos verdes. La vaca se halla en un tejado, sobre el fondo de la cúpula dorada, de una iglesia, y en la parte superior, en el cielo, camina una joven campesina con el vestido adornado con óculos de pavo real, y su cabeza separada del tronco, flota en el cielo.
El cuadro es toda una metáfora poética.
Chagall introdujo en el arte moderno el lenguaje metafórico.

Desayuno en la hierba, de Manet

Esta obra de Manet recibió inicialmente el nombre de El baño y fue presentada en el Salón de París de 1863. Los críticos la rechazaron alegando que la representación de una mujer desnuda sentada junto a dos hombres vestidos según el estilo de la época era escandalosa. Los artistas jóvenes, en cambio, la consideraron una obra de vanguardia, que rompía definitivamente con el arte academicismo tradicional. En el primer plano del lienzo aparecen tres personajes, una mujer desnuda y dos hombres vestidos, sentados junto al río Sena al fondo. La mujer ha abandonado su ropa junto a una cesta de fruta. En un plano más lejano se observa una segunda mujer, también desnuda, que sale del agua. El tema parece tener influencias del Barroco francés, en el que se realizaban composiciones de fiestas galantes con mujeres desnudas. Sin embargo, en la obra de Manet, la mujer forma parte de la burguesía de la época, lo que fue tachado por algunos de escandaloso porque la escena era excesivamente libertina.

En lo que respecta a los aspectos técnicos, cabe destacar el firme y excelente dibujo que se aprecia no sólo en este cuadro, sino en toda la obra de Manet. El artista se vale además de un fuerte contraste de color entre tonos muy luminosos y tonos muy oscuros para centrar la atención del espectador en el grupo que se sitúa en primer plano. Contrasta fuertemente la pálida desnudez de la mujer con los oscuros trajes que llevan los caballeros sentados a su lado. Para acentuar aún más este contraste, Manet prescinde, en líneas generales, de las tonalidades intermedias. Por otro lado, el artista se recrea en el empleo del negro, cuyo uso era habitualmente criticado por los academistas, y que contribuye a acentuar el contraste mencionado anteriormente.

La luz, un elemento fundamental en los pintores impresionistas, se pone de relieve en el Desayuno en la hierba a través de un foco de luz que se dirige directamente sobre el trío, concentrando en los personajes la mirada de quien contempla la obra. Se prescinde prácticamente de los juegos de sombras, pero un segundo foco de luz incide sobre la mujer saliendo del baño en último término. El fondo aparece mucho menos nítido, como si sólo estuviera insinuado. El autor sabe crear mediante un perfecto uso del color y de la luz la sensación de profundidad en la escena, como si el aire corriera entre las personas.

La pintura española delsiglo XVI

La pintura española del siglo XVI se caracteriza por la casi exclusividad del tema religioso y la escasez de la temática profana. Esta circunstancia se explica fundamentalmente porque la Iglesia era uno de los principales clientes del arte y manifestó su preocupación por la moral y su deseo de dar ejemplo de decoro a través de las obras artísticas, de manera especialmente marcada a partir de la Contrarreforma y del papel que España asumi´p en este proceso.

También se realizaron obras de carácter profano, aunque fueron minoritarias. En las colecciones reales se puede encontrar pintura de temática mitológica, que en la mayoría de los casos corresponde a autores de origen italiano. Por otra parte, en el último tercio del siglo, destacó una importante clientela aristocrática, cercana a los círculos de la corte, para la cual los mejores artistas del momento pintaron numerosos y elegantes retratos.

La pintura realizada en España en este siglo, especialmente durante su primera mitad, tuvo, además, una marcada influencia de los pintores flamencos, cuya difusión en el siglo XV había sido importante. Esta influencia se percibe, entre otros rasgos, en el uso del oro para los fondos y, de forma evidente, en el gusto por el detallismo y, en algunas ocasiones, incluso por un cierto aire caricaturesco en los rostros.

El organicismo

La arquitectura orgánica es aquella manifestación que trata de adecuarse y aliarse con la naturaleza. Esta idea la podemos encontrar en la arquitectura desde tiempos muy remotos, pero su verdadera formulación la encontramos en F.Lloyd Wrigt (1869-1959). Por ello la arquitectura orgánica estaría caracterizada por: el sentido de lo interior como realidad; la planta libre como flexibilidad y continuidad de ambientes; la unidad entre interior y exterior; el uso de materiales naturales y, finalmente, considerar la casa como protección. Wrigt viajó a Tokyo, lo cual hizo que se sintiera fascinado por la arquitectura japonesa, al igual que por los templos mayas del Yucatán. A esta formación cosmopolita se debe la Casa de la Cascada, la cual es una de las mejores simbiosis entre naturaleza y arquitectura.

El arte de propaganda soviético

Desde sus inicios el arte de propaganda estuvo unido a la revolución. No se constituyó al margen, sino que fue la tendencia principal de todo el arte soviético durante el período revolucionario. Fue un arte que influyó en el desarrollo de las artes en general. Pretendió estar ligado a la sociedad y su objetivo primordial fue “construir la nueva sociedad”. Fijaros que tuvo un papel fundamental en la elaboración de un nuevo modo de vida, en la educación y en la instrucción de las masas populares, así como la puesta en juicio de las antiguas formas de ver y sentir. Por eso el arte de propaganda soviético de la época revolucionaria podríamos decir que pertenece más al mundo de la ética que de la estética.
Existía en Rusia, en el siglo XIX, la idea de que el artista era un “maestro de vida”, un promotor de las ideas generales sobre el mundo y al mismo tiempo era la persona que marcaba las tomas de posición morales en determinados temas. En la época revolucionaria el arte aumentó su capacidad ideológica y educativa y se convirtió en un medio de lucha política e ideológica, un instrumento de propaganda y de construcción de la nueva vida.
La revolución de octubre llevó a cabo una democratización de la cultura. Surgió un arte dirigido a toda la población, incluyendo a las grandes masas populares.
Al mismo tiempo, esta democratización de la cultura, tuvo sus consecuencias como fue un esquematismo ideológico y artístico, y por otro lado, el recurso a los géneros de masas como el cartel publicitario, la decoración, el teatro, etc. Ahora bien, hay diferencias muy importantes entre el arte revolucionario de propaganda y la cultura de masas de las sociedades actuales. Sus objetivos son radicalmente diferentes. El arte revolucionario de propaganda se opone al consumo. No busca halagar a las masas, no juega con el espectador ni trata de impresionarlo. Al contrario, busca un contacto activo y eficaz hacia quien se dirige, con el único fin de movilizar al espectador. Gracias a este arte de propaganda mucha gente tomó conciencia de la revolución que se había iniciado.

Por otro lado, los monumentos zaristas fueron eliminados, sus emblemas demolidos. Se rebautizaron  ciudades, calles, barcos, etc. Al mismo tiempo empezó a surgir un nuevo tipo de monumento: la necrópolis revolucionaria, que se instaló en el centro de las ciudades. Allí es donde se pretendía eregir los monumentos dotados de una función social bien determinada.

Este arte monumental tomó sus ideas de la revolución, si bien durante los primeros momentos de la revolución el comisario Lunatcharski, propuso un programa más modesto: quería dirigir el esfuerzo hacia las artes aplicadas y dar a conocer a las masas populares las obras de arte y los monumentos ya existentes. Pero era irremediable que se volviese hacia el arte monumental. Por eso Lenin a principios de 1918, formuló la idea de propaganda por el arte monumental.