“Me basta así” por Angel González

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas…
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

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Gustavo Adolfo Bécquer

“Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

envuelto entre la sábana de espumas,

¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis

del alto bosque las marchitas hojas,

arrastrado en el ciego torbellino,

¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo

y en fuego ornáis las desprendidas orlas,

arrebatado entre la niebla oscura,

¡llevadme con vosotras!

Llevadme, sin piedad, a donde el vértigo

con la razón me arranque la memoria.

¡Por piedad!¡Tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas”

Gustavo Adolfo Bécquer, Rima LII

Este poema de Bécquer se asemeja al instante en que contemplamos un cuadro de Friedrich. Aquí está condensada toda la fuerza del Romanticismo: una naturaleza destructora, que es, paradójicamente, la única salida para un alma atormentada por un amor perdido. La estructura de este poema es engañosa ya que el tema principal lo encontramos al final: tras la visión casi apocalíptica de un paisaje tormentoso, en realidad comprendemos que se trata de una naturaleza salvadora y piadosa. La auténtica violencia es la que sufre el corazón atormentado por el recuerdo amoroso.

El Quijote

El Quijote tuvo un éxito fulminante. Al principio se leyó como un libro cómico, cuya trascendencia quedaba tal vez limitada a ser una parodia de las novelas de caballerías. Un siglo después, en el XVIII, los lectores y los críticos lo consideraron ya como una obra clásica y como modelo de lenguaje. Pero es en el siglo XIX, con la llegada del Romanticismo, cuando el Quijote empieza a ser valorado en profundidad. En aquella época idealista, el caballero manchego se convierte en símbolo del hombre que lucha sólo por el triunfo del espíritu sin que le paren los obstáculos. Es quizá el último caballero de la Edad Media; tal vez el primero de una nueva era, que debe conducir al hombre a vencer la opresión y la injusticia.

Desde el Romanticismo, las interpretaciones del Quijote se han sucedido y se suceden. Y es que el hidalgo y su escudero encarnan, respectivamente, el impulso ideal y el sentido común que coexisten en nuestro corazón. Don Quijote se exalta,  imagina hazañas, no ve la realidad, sino que la inventa; y así se convierte en modelo humano, gobernado por la fe, el amor, el ansia de libertad y de justicia. Sancho, por el contrario, es la contrapartida de su señor, el cual no entiende las extravagancias de su señor. Pero lo sigue, dando ejemplo de fidelidad que le permite participar de los impulsos ideales y generosos de don Quijote.

Amor y compasión en Unamuno

“Amar en espíritu es compadecer, y quien más compadece más ama. Los hombres encendidos en ardiente caridad hacia sus prójimos, es porque llegaron al fondo de su propia miseria, de su propia apariencialidad, de sus naderías, volviendo luego sus ojos así abiertos hacia sus semejantes, los vieron también miserables y aparienciales, anonadables, y los compadecieron y los amaron” MIGUEL DE UNAMUNO

Poesía amatoria egipcia.

Vamos hoy a comentar un apartado de la literatura egipcia muy interesante. La poesía amatoria nos refleja muy bien los rasgos esenciales del alma egipcia así como las forma que tenían para expresar las relaciones humanas. La mujer desempeñó una función vital en la sociedad del Imperio Antiguo. Pero es que adquirió mayor influencia a principios del Imperio Nuevo con la subida al trono de Hatshepsut. Todo ello junto con un refinamiento de las costumbres hicieron posible la irrupción de una poesía amorosa. ¿Cuáles son los elementos más significativos? Fijaros que los amantes, que son llamados entre ellos como hermano y hermana, se comunican de diversas formas. En primer lugar por la mirada. La amante se presenta al amado vestida del más fino lienzo humedecido por el rocío y le dice:”¡Oh! hermano, ve y mira (….) El me vio cuando pasaba, yo sólo pude alegrarme, el corazón excitado lleno de alegría”.

El amante, enfermo de amor solo se cura de sus dolencias :

“Cuando la veo, sano.

Cuando abre sus ojos se rejuvenece mi cuerpo.

Cuando habla me fortalezco.

Cuando la abrazo expulsa de mí el mal”.

Por otro lado, los contactos y las caricias son muy escasos en la poesía amatoria ya que los egipcios no son los suficientemente expresivos, pero además, existe otro problema: no hay suficiente material al respecto. Un interés especial son los olores y los perfumes. Hay unos versos que dicen:”Cuando la abrazo y sus brazos se extienden para mí es como del Punt”. El Punt es la región de donde provenían los perfumes.

El beso es en la nariz y el respirar es símbolo de la vida. Otro punto importante para los amantes es el corazón, ya que es allí donde radica el sentimiento amoroso, y el palpitar acelerado del mismo es señal de la presencia del otro amante.

También es muy recurrente el tema del mal de amores entre el amado y la amada que los sume en una profunda depresión. Algunas de estas cuestiones las encontramos posteriormente en los cancioneros medievales europeos. El poema del mal de amores juega con la palabra siete que está localizada al principio y al final del poema.

“Siete días han pasado desde que he visto a mi amada

y me ha invadido la enfermedad,

me pesan todos mis miembros,

me ha abandonado hasta mi cuerpo.

Si los médicos acuden a mí,

mi corazón rechaza sus remedios. (…..)

Cuando la veo vuelvo a la salud.

Cuando abro los ojos se rejuvenece mi cuerpo.

Cuando habla me encuentro fuerte.

Cuando la abrazo, aleja de mí la enfermedad.

Y se alejó de mí hace siete días”.

La colección más importante de la poesía amatoria es el llamdo papiro Chester Beatty nº 1. Es un papiro datado en la época de Ramses V que actualmente está localizado en el Museo Británico. Por último, la poesía egipcia inventó un personaje, el llamado príncipe Mehy, que es una especie de “don Juan”, que siempre va acompañado de jóvenes y que levanta pasiones y otras cosas entre las mujeres

El Banquete de Platón

En el Banquete de Platón el tema inicial es el de la moral sexual, el cual nos lleva a la naturaleza del amor, y termina con el tema de la naturaleza humana. Como muy bien sabemos, en la Grecia clásica, la reflexión moral sobre la sexualidad no pretendió elaborar normas que afectaran a toda la población.
Uno de los temas centrales del Banquete es la relación homosexual masculina. La Gracia clásica tenía unas costumbres sexuales diferentes a las nuestras. Allí la homosexualidad masculina era una práctica habitual, especialmente de determinadas clases sociales, lo cual no era incompatible con el matrimonio o las relaciones heterosexuales. Surgió en torno a este tema una cierta reflexión moral, especialmente en el caso de las relaciones entre adultos y jóvenes. El punto central de esta reflexión, no era como podríamos pensar, si esa relación era o no contra natura, sino como era posible que un adolescente, que en cuestión de años se convertiría en un hombre libre, era en dicha relación un objeto pasivo. Por lo tanto, uno de los temas centrales de los primeros discursos del Banquete será el del consentimiento y el de cómo llevar esa relación correctamente. El resto de invitados, para intentar responder a dicha cuestión, se plantean sobre la naturaleza del eros, es decir, del amor.
Esto les llevará al resto de invitados a preguntarse sobre el mismo eros; ¿de dónde surge? ¿amar es desear?¿desean los animales?, ¿el objeto de amor es deseado porque es bello, o aparece bello porque es deseado?.
Además surge otra pregunta sobre la naturaleza del eros: éste no es conocido, sino que es experimentado, sentido; el eros no es conocimiento, es un sentimiento. Por lo tanto, el problema no es sentirlo o no sentirlo sino en descubri su objeto.
por último, ¿por qué deseamos? Platón nos desvela que lo hacemos para buscar la inmortalidad. Pero esta inmortalidad no es buscar un “más allá”, sino que esto nos ayuda a explicar el devenir del mundo. Además, esta ansia de inmortalidad se desencadena ante la belleza: belleza de un cuerpo, de los cuerpos, de las almas, de las leyes, de los saberes,…..
Por último, podemos afirmar que el Banquete nos habla sobre todo de la temporalidad ante la infinitud, del devenir ante el ser, de la filosofía ante el saber, de los hombres ante los dioses.