El baile del Moulin de la Galette

Esta es una obra impresionista realizada por Auguste Renoir. La obra representa una escena del baile realizado en La Galette, un café parisino frecuentado por artistas y modistillas. El autor copia del natural y pinta una fiesta popular, con personajes bohemios. Parece haber una inclinación por lo banal, quizá como reacción a la pintura realista burguesa. La obra capta un instante, lo que supone un rasgo característico del impresionismo, que significó una constante investigación en el arte para responder a los interrogantes individuales y colectivos y para adaptarse a los cambios del mundo moderno. Abrió el camino a la desmaterialización y adaptó la pintura a las nuevas percepciones: la imagen se observaba cada vez más rápida por la influencia del concepto de velocidad, consecuencia a su vez de los nuevos medios de transporte y de la aceleración del ritmo de vida y de los acontecimientos históricos.

El cuadro, realizado al óleo, es espléndido, no sólo por la pintura en sí sino porque manifiesta la idea que Renoir tenía de lo que para él constituía la buena vida. La principal aportación de este artista es trasladar a la figura humana las conquistas alcanzadas por el impresionismo.

Al autor le interesa especialmente reflejar el resplandor del sol incidiendo sobre los cuerpos. La luz toma así una especial importancia, ya que se considera que la pintura es el resultado de reproducir la sensación fugaz e inmediata que la luz que incide en los objetos provoca en la retina del espectador.

El campesinado en la Rusia zarista

El desarrollo económico se puede promover “desde arriba”, desde el estado o una parte de sus dirigentes, o puede iniciarse y llevarse a cabo por una iniciativa social, con o sin la ayuda estatal. Un ejemplo clásico del desarrollo iniciado desde arriba es la política de Pedro el Grande. A pesar de los avances dados, la Rusia de los zares siguió siendo un estado agrario. La mayoría de la población seguía trabajando en una agricultura primitiva, en un momento en el que Occidente la revolución tecnológica operaba maravillas económicas y sociales desde hacía ya tiempo. La mayoría de los terratenientes rusos no logró transformar sus tierras en empresas modernas; al contrario, prefirieron explotar el trabajo barato y abundante de una multitud de campesinos pobres que trabajaban como aparceros o que se endeudaban, y que no eran asalariados.

Esta base agraria era muy poco productiva y no aportaba recursos suficientes para financiar un desarrollo, y por otro lado, las crecientes necesidades del estado ejercían una tensión sobre la capacidad del campesinado de hacer frente a su carga. Pero al mismo tiempo, la misma clase terrateniente que no conseguía administrar sus tierras de forma rentable, era la clase política dirigente: sus miembros estaban en la cúpula de la burocracia gubernamental y dominaban la corte zarista donde se tomaban las decisiones políticas fundamentales.

Por lo tanto, podemos hablar de un modelo social que englobaba al campesinado, a los terratenientes y a la corte real con el zar a la cabeza, que seguía siendo la realidad política y económica de la época zarista. La expansión capitalista, la aparición de importantes centros industriales y financieros, los cuales llegaban a lejanos rincones del imperio y prometían transformar tanto la economía como la sociedad carecían de suficiente amplitud y calado.

La revolución y la guerra civil destruyeron el viejo sistema y crearon un tipo diferente de estado. Pero esta parte la veremos el próximo día. Un saludo desde Academia Cruellas.

Turner

Joseph Mallord William Turner nació el 23 de abril de 1775 en Londres. Nació pobre y murió rico. A lo largo de toda su vida estuvo obsesionado por el placer.

Su discurso sobre la naturaleza y el paisaje, sobre el hombre, pretendía impresionar el oído y el alma de la gente. Fueron dos fechas las que marcan la línea divisoria entre dos maneras de entender difundir la luz en sus cuadros. Estas fechas son las de 1819 y 1828, que coinciden en dos viajes a Italia. Venecia lo encantó, suscitó su imaginación y liberó su pintura de maquillajes falsos.

En uno de tantos cuadros de tormenta, hundido en un torbellino de nubes cargadas de agua y tragado por la potencia de las olas amenazantes que se confunden con la furia del cielo, un barco apenas esbozado con algunos trazos de color, con la bandera que ondea sobre lo alto del pabellón, nos parece vagamente reconocible, aturdido e impotente ante la agresión que la naturaleza desencadena sobre él.

No sabemos si Turner asistió alguna vez a un espectáculo semejante ni si, efectivamente, una visión apocalíptica de este calibre puede ser real. Sin embargo, lo cierto es que, al mirar una pintura como esta, nos parece sentir el salado olor del mar embravecido y el angustioso silbido del viento, la fuerza irresistible de la naturaleza que lo arrastra todo, que lo aniquila todo, si ése es su deseo.

A través del impacto cromático y competitivo del cuadro, la traducción sobrenatural de una realidad intuida y plasmada en la tela siguiendo las huellas de los sentimientos, Turner consigue comunicarnos la exacta percepción de la dinámica de los hechos. De repente, ya no sabemos si lo que vemos es verdad o ficción.

Los artistas en el siglo XIII

El que hoy llamamos artista, fue considerado artesano y él mismo se tuvo como tal en su época. Desde la Antigüedad, y salvo alguna excepción, había sido siempre así. Sólo el arquitecto merece un trato especial y esto es también algo secular. En ciertas zonas y probablemente por la general revalorización de los oficios mecánicos en base a su utilidad pública, la consideración social del artista varía y son de destacar, en este sentido, las sutiles implicaciones que Petrarca descubre en la obra de Giotto. Sin embargo, aunque podemos afirmar que el del pintor constituyó un caso aislado, es significativo, porque anuncia el cambio que va a llegar con el Renacimiento.

Los pintores, escultores, orfebres,.., reunidos gremialmente como los integrantes de los restantes oficios menestrales, fueron asentándose durante el siglo XIII en las ciudades, si bien en algún caso, por la naturaleza de su trabajo no les fue fácil abandonar la itineraria, por lo cual los artistas se vieron obligados a modificar constantemente su estatus ciudadano. Pensemos por ejemplo en el periplo de Giotto: Florencia, Asís, Padua, Roma, Rímini, Ravena, Nápoles,…

Determinadas ocupaciones artísticas permiten un mayor asentamiento que otras y, en el caso de los miniaturistas, o de los orfebres, parece haber sido así; también en el de los pintores más especializados en la obra de retablos, o en el de los escultores de imágenes de devoción. Esta situación no es extensible a los pintores contratados para realizar decoraciones murales, o a los arquitectos, cuya actividad les obliga a trasladarse a pies de obra.

En Francia, por ejemplo, el siglo XIII es la época de las grandes canterías, a cuyo abrigo trabajan desde picapedreros a lapiceras y vidrieros. Esto favoreció la existencia de equipos interdisciplinarios que se desplazaron conjuntamente desde unos centros a otros.

Academia Cruellas

Noche Triste

Buenos días desde Academia Cruellas. Después de unos meses de autismo, volvemos de nuevo a la carga. Hoy vamos a comentar la Noche Triste. Este es el nombre con el que se conoce la noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520, durante la cual se retiró Hernán Cortés de la ciudad de Tenochtitlán ante la imposibilidad de mantenerse en ella por la sublevación azteca, desencadenada por la arbitraria actuación de Alvarado. Reunidas las tropas, salieron por la calzada de Tlacopán, pero fueron descubiertas y atacadas por los indígenas armados, que persiguieron a los españoles hasta el canal Tolteca. Allí perecieron unos 600 españoles, 2000 indios aliados y los dos hijos de Moctezuma.

Las Cecas

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy vamos a centrarnos en la acusación de moneda en la España del siglo XVI-XVII. Recibían el nombre de CECA las casas de acusación de moneda (término procedente del árabe sikkah, que significa “troquel”). Las primeras noticias históricas sobre las cecas se refieren a Grecia y Roma. En España, como en el resto de Europa, las cecas florecieron durante la Alta Edad Media, tanto en zonas cristianas como musulmanas. Las cecas no siempre eran establecimientos fijos, sino que algunos funcionaban de forma intermitente, en función de las necesidades de cada reino y época.

La unidad monetaria básica en España era el maravedí. En los inicios de la Edad Moderna, la moneda de oro por excelencia en España era el excelente de Granada, creado por los Reyes Católicos y que recibía el nombre de ducado (tenía una ley de 23 quilates). En 1537, Carlos I lo sustituyó por una nueva unidad: el escudo (con una ley de 22 quilates).

La “Anábasis” de Jenofonte

Desde Academia Cruellas, vamos a comentar como se formó la Anabásis de Jenofonte. Narra este libro la expedición militar realizada por Ciro el Joven contra su hermano Artajerjes II con el propósito de destronarlo y reinar él en su lugar. Esta aventura iniciada en Sardes, capital de la sátrapa de Asia Menor que Ciro regía, en el año 401 a.C., terminó trágicamente con la muerte del príncipe en la batalla de Cunaxa. En ella los Diez Mil griegos enrolados en el ejército de Ciro demostraron una vez más su enorme superioridad sobre el ejército persa de la época. Confiados en ella, pudieron desatender la petición de Artajertes a hacerle entrega de sus armas, una vez que la expedición no ten´ñia ya objetivo, y decidieron permanecer unidos y emprender el regreso a su patria a pie y viviendo a expensas del terreno.

Los persas consiguieron eliminar a traición a los principales capitanes de los griegos, creyendo que a falta de estos los demás se rendirían, pero no consiguieron su propósito, pues los soldados eligieron nuevos jefes y con ellos realizaron la famosa Retirada de los Diez Mil, que los llevó a través de Babilonia, de Media, de Armenia y de las provincias costeras del mar Negro hasta las colonias griegas primero y hasta su destino después. Uno de los jefes elegidos, el ateniense Jenofonte, reunió  en el curso de la misma los datos que años más tarde le permitirían componer un libro asombroso, la Anábasis.

Hannah Arendt

“Si la pertenencia a una determinada nacionalidad no es más que una característica eterna del hombre otorgada por el mismo Dios, y si, además, la nacionalidad es presentada como un designio, entonces los pueblos en su conjunto quedan libres del veredicto de la Historia, puesto que nada de la que ha acontecido en el contexto de su realidad histórica -conquistas, migraciones o éxodos- logrará cambiar ni un ápice ese “destino” histórico. Su conciencia nacional se ha convertido, pues, en algo independiente y ajeno a las realidades históricas y políticas. Pero mucho más trascendental resulta el hecho de que ese carácter de designio genera una distancia insalvable entre el propio pueblo y los demás pueblos, distancia que anula no sólo cualquier diferencia entre los demás pueblos, sino también cualquier diferencia social, económica y psicológica entre los miembros del propio pueblo, de tal forma que se produce una tendencia “masificado” uniforme y totalitaria que hace que el individuo se considere a sí mismo como un mero ejemplar de una determinada especie”

Hannah Arendt : “Lo orígenes del totalitarismo”

Lo más llamativo de esta frase reside en que en ella el pasado se convierte en presente. Lo más actual de este mensaje es su advertencia de los peligros que entraña una nueva masificación del individuo si la cuestión nacional desemboca en una identidad que no esté fundamentada de forma concreta en la Historia.

Henning Brand

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy nuestro personaje diferente es Henning Brand. Este es considerado como el último alquimista y el primer químico. Nació en Hamburgo y pasó muchos años en el ejército. Cuando abandonó el ejército se estableció como médico, sin tener titulación alguna. Afortunadamente Brand se casó con una mujer muy rica, lo cual le permitió dedicarse a lo que le gustaba, es decir, trastear en el laboratorio. Brand pensaba que había un punto de verdad en el asunto de la transmutación de las cosas. Siguiendo a Paracelso consideraba que un objeto natural que tuviera el color del oro podía perfectamente contener oro. Brand llegó a asociar esta idea con una idea antigua que decía que la piedra filosofal estaba contenida en las excreciones del cuerpo humano. Por lo tanto, sólo había una sustancia que respondiera a las dos cuestiones anteriores: la orina.

Brand comenzó a investigar las propiedades de la orina humana, lo que debió de poner a prueba la paciencia de su mujer. Recolectó cincuenta cubos de orina humana, que después dejó evaporar y pudrirse hasta que “crió gusanos”. Después la hirvió hasta obtener un residuo pastoso. Tras dejar éste en el sótano durante algunos meses. descubrió que había fermentado y se había vuelto negro. Brand procedió a calentar el concentrado negro de orina junto con el doble de su peso en arena en una reporta, cuyo cuello sumergió en una cubeta llena de agua. El destilado final acumulado bajo el agua del recipiente era una sustancia cerúlea y transparente. Al sacarla del agua brillaba en la oscuridad e incluso se inflamaba espontáneamente, desprendiendo un denso humo blanco. Decidió llamar a esta nueva sustancia fósforo.

Brand demostró orgulloso las propiedades de la nueva sustancia a sus amigos de Hamburgo, pero se negó a divulgar el secreto de cómo la había obtenido. En Hamburgo, Brand recibió la visita de un tal Dr. Johann Krafft de Dresde, que le convenció para que se desprendiera del secreto del fósforo a cambio de 200 talegos. A partir de este momento, Krafft empezó a realizar giras del fósforo por las cortes de toda Europa.

 

El desafio político de la inmigración para la Unión Europea

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy vamos a esbozar una de los grandes temas a los cuales nos enfrentamos en Europa . Este es la aceptación e integración de los trabajadores inmigrados y de los refugiados políticos y sus familias, especialmente los procedentes de otros continentes y culturas. El desafío es agudo porque contradice muchas de las suposiciones y expectativas acerca de la inmigración que han compartido las élites políticas y la población en general. También pone en tela de juicio las nociones vigentes en la Unión Europea sobre la ciudadanía y la pertenencia a una comunidad nacional.

Antes de la segunda guerra mundial la inmigración a Europa Occidental se había producido en una escala relativamente reducida. Los inmigrantes llegaban de países vecinos, cuyas bases culturales y étnicas tenían afinidades con la de los países de acogida. Se daba por supuesto que los inmigrantes se integrarían adaptándose a los usos y condiciones de los países receptores y se asimilarían a la población nativa.

Las migraciones de unos países europeos durante la guerra e inmediatamente después se produjeron en una escala masiva, pero el desafío que representaron para los estados europeos fue económico más que político. Los problemas consistían en proporcionar alimentos, alojamiento y trabajo a personas que a menudo eran compatriotas o gentes de países aliados desplazados por la guerra y los consiguientes cambios fronterizos y expulsiones. La reconstrucción europea y la recuperación económica de Europa permitió que estas gentes se vieran gradualmente integradas en los aspectos social, económico y político.

La llegada a Europa de refugiados políticos, el caso de Siria, y de trabajadores inmigrantes ha sido un fenómeno masivo y a la vez sin precedentes. Además, si bien estos trabajadores inmigrantes y refugiados desean permanecer y trabajar en los estados europeos por un periodo considerable de sus vidas, no es seguro que quieran abandonar su identidad nacional, sus peculiaridades culturales y su ciudadanía de origen.

 

Los procesos de integración e incorporación tal vez sean inexorables e irresistibles a largo plazo, pero los obstáculos culturales, psicológicos, religiosos y políticos son muy considerables a corto y medio plazo, y de difícil solución.