Cábala

Cábala significa en hebreo, “tradición”. Con esta palabra se designan una serie de especulaciones muy diversas. La Cábala incluye la meditación de la Escritura y de toda la tradición oral, de la liturgia, de la teurgia, de las supersticiones populares, etc. Esta meditaciones llevan a interpretaciones de textos, letras y anagramas, a interpretaciones de estas interpretaciones  y de los textos, hasta alcanzarse un refinamiento increíble que ha hecho identificar el cabalista con un arte supersticioso o cálculo supersticioso con el fin de encontrar sentidos textuales.

La Cábala surgió hacia el siglo XIII, en España y en Provenza, como una doctrina esotérica.

El argumento ontológico de San Anselmo

Toda la obra de San Anselmo es agustiniana. Ahora bien, San Anselmo ha pasado a la historia de la filosofía por ser el primero en formular una prueba de la existencia de Dios a partir de la idea misma de Dios. Se trata del argumento ontológico. En líneas generales, San Anselmo lo formula de la siguiente forma: todos los hombres (incluso el necio que en su corazón afirma que Dios no existe) tienen una idea o noción de Dios, entienden por “Dios” un ser tal que es imposible pensar otro mayor que él; ahora bien, un ser tal ha de existir no solamente en nuestro pensamiento sino también en la realidad, ya que en caso contrario sería posible pensar en otro mayor que él (a saber, uno que existiera realmente) y, por tanto, caeríamos en contradicción; luego Dios existe no sólo en el pensamiento sino también en la realidad.

Este argumento nos plantea dos consideraciones. En primer lugar, no es fácil determinar el significado que San Anselmo concede a esta argumentación. Probablemente, él no lo consideraba una prueba de carácter estrictamente lógico-racional, desconectada de su fe cristiana. El argumento ha de ser considerado seguramente desde la relación entre Fe y Razón que es característica del Agustinismo. San Anselmo parte de su creencia en la existencia necesaria de Dios, y la Razón es utilizada en este argumento para hacer inteligible este carácter necesario de la existencia divina. Ahora bien, aun cuando San Anselmo no lo considere una argumentación desconectada de la fe, el argumento ha sido históricamente desconectado de su contexto religioso para analizar su valor estrictamente filosófico, y esto nos lleva a otro tipo de consideraciones. ¿Qué valor probatorio posee el argumento ontológico? Algunos filósofos (Tomás de Aquino, Kant) han rechazado el argumento por considerar que en él se da un paso ilegítimo del orden del pensamiento al orden de la existencia real. ¿En qué consiste esta ilegitimidad de dicho paso?

 

El argumento parte de la idea de Dios. Pero vamos a reformularlo de la siguiente forma: Dios, por definición, es (o bien, la idea de Dios es la idea de) un ser que posee todas las perfecciones en grado sumo; ahora bien, existir es una perfección y, por tanto, la existencia forma parte de las perfecciones divinas; luego Dios existe realmente. El argumento es falaz, según Tomás de Aquino, porque si partimos de la esencia pensada de Dios, solamente podemos concluir en su existencia pensada, pero no en su existencia real, fuera del pensamiento. Según Kant, la falacia del argumento estriba en suponer que la existencia hace más perfecta a una cosa, que la existencia es una perfección. Según Kant, la existencia no añade perfección alguna a la cosa.

Academia Cruellas

Boecio

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy nuestro comentario se centrará en Boecio. Manlio Severino Boecio, el último de los filósofos romanos, nació el año 470. Ocupó diferentes cargos políticos durante el reinado del ostrogodo Teodolito. Caído en desgracia, murió decapitado tras un largo periodo de encarcelamiento en la prisión de Pavía.

Boecio es una figura de singular importancia como transmisor de la filosofía griega al Occidente medieval. En esta tarea transmisora destaca doblemente: como traductor y comentarista de las obras lógicas de Aristóteles y como creador de una parte notable del vocabulario filosófico latino. Términos como “acto”, “potencia”, “principio”, “universal”, “contingente”, etc, fueron introducidos por él al traducir los términos griegos correspondientes. Escribió, además, una obra titulada De la consolidación por la filosofía durante su dilatada estancia en prisión.

Teoría general de la relatividad

Desde Academia Cruellas vamos a centrar hoy nuestro comentario a la teoría general la relatividad de Einstein. Como es bien sabido, a partir de 1915, todos los esfuerzos de Einstein se centran en la consecución de un sistema unificado. Aunque no lo consiguió, la teoría generalizada de la relatividad marca un hito en la historia del pensamiento. La teoría especial (restringida) estudiaba sistemas en movimiento uniforme y rectilíneo. Pero Einstein buscaba una ley válida universalmente, es decir, para cualquier sistema de referencia, sea cual sea su movimiento.

Hasta el siglo XIX, espacio en general, espacio físico y espacio ecuclídeo eran una y la misma cosa. Pero en esta época, un renacer del interés por la sistematización formal lleva a los geómetras a intentar la conversión de los Elementos de Euclides en un sistema axiomçatico. En esa obra, un postulado, el V, no podía deducirse lógicamente de los principios generales. El postulado afirma que por un punto exterior a una recta no puede trazarse sino una paralela (o, dicho de otro modo, que los ángulos de un triángulo valen dos rectos). Se intentó demostrar el postulado por reducción al absurdo: negándolo, se llegarçia a una contradicción con los principios. Pero no se llegó a dicha contradicción. El postulado se basaba en un hecho psicofísico: nuestra percepción del espacio como tridimensional (debida más a los canales semicirculares del oído que a la vista, que percibe los objetos en perspectiva).

De entre las múltiples teorías surgidas como posibles podemos señalar dos grupos: en uno, cabe trazar infinitas paralelas a otra dada. Es la geometría de Lobachevsky. En el otro grupo no es posible trazar ninguna paralela a otra dada. Es la geometría de Riemann. El espacio describe en esta geometría una curva generadora de ángulos obtusos, en donde la línea recta es la distancia más larga entre dos puntos. Ambas geometrías fueron consideradas meras especulaciones matemáticas. Sin embargo, es la euclídea la que hoy parece amenazada.

La que muestra mayor interés es la geometría riemanniana por haber sido elegida por Einstein para explicar matemáticamente su teoría generalizada. La unión de esta geometría y las doctrinas einsteinianas nos ofrecen la imagen de un espacio-tiempo continuo y tetradimensional (se incluye el tiempo, pero no como una dimensión más, sino alterando las otras), finito pero ilimitado y no uniforme: el espacio -y su curvatura- varía según las masas que lo constituyen. De este modo, la atracción de los cuerpos puede ser explicada, newtonianamente, por una fuerza gravitatoria, o, según Einstein, por la curvatura del espacio, que obliga a combarse incluso a los rayos lumínicos que atraviesan la región. Así, la fuerza (un hecho físico) se explica por una configuración geométrica, pero esta última, a su vez, se utiliza por la necesidad de dar razón de un hecho físico: la velocidad de la luz. Tenemos que observar que de esta forma, deja de tener sentido la pregunta por un centro del universo y por una ordenación racional de las masas en su torno. Hay que decir que, pese a la confirmación experimental, la idea de un espacio protuberante (hichándose y deshichándose constantemente según las masas se ubican en una región dada), tetradimensional, curvo y finito en volumen (sin centro), pero ilimitado, resulta extraña

La teoría del ímpetu

Buenos días desde Academia Cruellas. Ya en el siglo XIV, filósofos como Juan Buridiano y Nicolás de Oresme propusieron como alternativa su teoría del impetus. Con ella no serían necesarias las Inteligencias (ángeles) para mover los cuerpos celestes. Oresme llegaría, incluso, a decir que Dios podría haber puesto en funcionamiento el universo, en un principio y abandonarlo después a sus solas fuerzas, para que actuara como un mecanismo. Pero, tendríamos que esperar dos siglos para el establecimiento de la ley de la inercia. En síntesis, la teoría afirmaba que el proyectil se ponía en movimiento por un traspaso de fuerza desde el proyector. Esta fuerza obraba como un ímpetu que se iba gastando según iba avanzando el móvil. Así podía explicarse el movimiento de la flecha, pero no el de los graves. Para este caso, se imaginaba que, a cada descenso, se iba añadiendo al móvil un impetus accidentales, extraído del medio circulante. Se llegó, incluso, a describir la masa de un cuerpo como la relación entre impetus y velocidad. Sin embargo, los teóricos del ímpetu no pudieron matematizar sus descripciones. Además, suponían que, agotado el ímpetu, la flecha debería caer verticalmente, lo cual estaba lejos de lo observado.

Una de las razones por las que la teoría no prosperó se debió a que corregía puntos particulares del sistema, pero no lo sustituía por un nuevo marco teórico. Eran sólamente remiendos para un edificio que se cuarteaba.

Subrepción

Es el acto o el efecto de coger algo por sorpresa. En lógica recibe el nombre de subrepción el sofisma consistente en la introducción disimulada de una proposición falsa o de un cambio de sentido. Kant llama subrepciónes de las sensaciones a las cualidades que, como los colores y sonidos, no deben ser confundidas con el espacio y el tiempo a pesar de ser todos ellos dependientes de las condiciones subjetivas de la sensibilidad.

Crítica de Nietzsche a la tradición occidental

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy centramos nuestra mirada en Nietzsche. El objeto de su crítica nos lo desvela el propio Nietzsche en el prólogo a su libro Más allá del bien y del mal, es decir, la filosofía dogmática, entendida por tal el platonismo. Platón, a juicio de Nietzsche, vino a instaurar el error dogmático más duradero y peligroso: El “espíritu puro” y el “bien en sí”. Esto ha significado la negación total de lo que Nietzsche creyó que era la “verdad” del Ser. El platonismo significa poner cabeza abajo el perspectivismo, que es la condición fundamental de toda vida. Por tanto, al pie de la crítica se clarifica, frente al platonismo, la propia ontología de Nietzsche junto con el “error” ontológico que alimenta esa filosofía “dogmática”.

En sucesivos días, y siguiendo a Nietzsche, veremos tres directrices dentro de esta crítica: la crítica a la moral, la crítica a la metafísica tradicional, en su aspecto ontológico y epistemológico, y la crítica a las ciencias positivas.

Apocatástasis

Buenos días desde Academia Cruellas. Hoy vamos a comentar el significado de apocatástasis. En la filosofía griega designaba el eterno retorno al punto de partida. En la teología cristiana, especialmente siguiendo el pensamiento de Pablo, significa la vuelta a la perfección primitiva, dando cumplimiento final a la promesa de Dios.